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¿Tu bebé llora sin parar? Cólico del lactante

Una de las preocupaciones más habituales que vemos en consulta es el llanto de un bebé que a veces parece imposible de consolar. Y cuando estás dentro, se hace muy cuesta arriba: dudas, cansancio, “¿lo estaré haciendo bien?”… Si te suena, lo primero: no estás solo/a. Entre las causas más frecuentes de este tipo de llanto está el cólico del lactante, una etapa muy común en los primeros meses de vida. En la Clínica Integral de Pediatría Sagasalud, queremos ayudarte a entender qué es, cómo suele evolucionar y de qué manera la fisioterapia pediátrica en Estepona puede acompañaros de forma respetuosa y basada en evidencia. 

Te dejamos aquí el vídeo de nuestra compañera Marta, donde te lo cuenta de forma sencilla y con pautas útiles para el día a día.


Antes de hablar de cólico; lo habitual en las primeras semanas

Durante las primeras semanas de vida, el sistema digestivo y el sistema nervioso del bebé están madurando. En esta etapa es bastante normal que le cueste regular el sueño, que necesite mucho contacto y movimiento para calmarse, o que el ritmo de las deposiciones sea irregular (sobre todo según el tipo de lactancia). Por ejemplo, los primeros días suelen hacer deposiciones más oscuras y pegajosas (meconio), y más adelante cambian según se va consolidando la digestión. Con lactancia materna exclusiva, es posible que haga caca cada 2–3 días; con fórmula, suele ser más frecuente, incluso diaria. Y un detalle importante: si hay suplemento de hierro, las heces pueden oscurecerse sin que eso signifique un problema. 

En cuanto al llanto, puede aparecer por muchas necesidades: hambre, sueño, exceso de estímulos, necesidad de apego, postura incómoda o alguna molestia. La clave es que, en general, debería ser consolable en un tiempo razonable. Si no lo es, o si notas algo “diferente” en el bebé, conviene valorar qué está pasando.

Señales de alarma: cuándo consultar con el pediatra

Hay situaciones en las que no conviene “esperar a ver si se pasa”. Si observas fiebre, vómitos persistentes, un cambio importante de comportamiento, falta de apetito o mala ganancia de peso, o deposiciones que te llamen la atención (por ejemplo, con sangre, muy verdosas de forma mantenida, o signos de estreñimiento real con heces muy secas en bolitas), lo recomendable es consultar con tu pediatra o con un profesional experto en pediatría. 

Qué es el cólico del lactante y cómo se manifiesta

El cólico del lactante suele describirse como un cuadro benigno relacionado con la inmadurez del sistema gastrointestinal. Se estima que puede afectar aproximadamente a un 20% de los recién nacidos, suele empezar alrededor de las dos semanas y, en muchos casos, puede valorarse a partir de los 15 días. Se manifiesta con episodios recurrentes de llanto repentino, intenso y excesivo, que pueden durar desde minutos hasta horas incluso cuando el bebé ya ha comido, está limpio y tiene sueño cubierto. A veces se acompaña de signos como retortijones, irritabilidad, sudoración, abdomen tenso o distendido, flexión de piernas hacia la tripa, y dificultad para expulsar gases o hacer deposiciones. También puede coexistir con reflujo o regurgitación en algunos casos.

Aunque no se considera “una enfermedad” como tal, sí puede ser muy demandante a nivel emocional y familiar. Por eso, una valoración y un acompañamiento precoz pueden ayudar a reducir síntomas y a que la familia tenga herramientas claras para gestionarlo mejor.

Tipos de cólico del lactante: superior e inferior

De forma orientativa, se suele hablar de dos tipos. El cólico superior (menos frecuente) se relaciona más con dificultad para eructar y con regurgitación. El cólico inferior (más habitual) tiene más que ver con la gestión de gases “por abajo”, con molestias abdominales y con cambios en gases y caca, pudiendo cursar con estreñimiento o sin él. En ambos casos, determinadas posturas de calma y el abordaje desde fisioterapia pueden ayudar a disminuir el malestar. 

¿Cuándo aparece y cuándo suele desaparecer?

Lo más habitual es que empiece alrededor de las 2–3 semanas de vida y que mejore de forma espontánea hacia los 4 meses, cuando el sistema digestivo madura. Si un bebé mayor de 4–5 meses presenta llanto intenso y frecuente, ya no hablaríamos de “cólico del lactante” como tal, y habría que explorar otras causas posibles (hambre, reflujo, infecciones, intolerancias, dolor, etc.).


Cómo podemos ayudarte desde la fisioterapia pediátrica

En Sagasalud, cuando llega una familia por este motivo, lo primero es escucharos: cómo son los episodios, cuándo aparecen, cómo se alimenta el bebé, cómo duerme y qué cosas le calman (aunque sea un poco). A partir de ahí hacemos una valoración del movimiento y la postura del bebé y, si procede, intervenimos con técnicas muy suaves, orientadas a mejorar el confort, favorecer la movilidad abdominal y diafragmática, y ayudar a regular el sistema nervioso para que el bebé se sienta más tranquilo. 

Una parte clave es que no solo tratamos “al bebé”, sino que os lleváis herramientas para casa: guía de masaje infantil, maneras de cogerlo que le ayuden, y recursos sencillos para manejar mejor el día a día. También resolvemos dudas (que siempre son muchas) y os acompañamos con calma, sin juicios y sin presión.

Posturas de calma y rutinas que suelen ayudar en casa

En muchos bebés, el modo de cogerlos, el contacto piel con piel, el tono de voz y el movimiento suave marcan una diferencia enorme. A veces, mantener una postura de calma durante unos 10–12 minutos ayuda a consolar el llanto a corto plazo. Además, revisamos rutinas como la lactancia (pecho o biberón) y el sueño, y también os orientamos sobre estimulación y juego adaptado (como el tummy time) para favorecer un desarrollo saludable sin sobre-estimular.

EN SAGASALUD TE ACOMPAÑAMOS

El cólico del lactante suele ser una etapa transitoria, pero eso no quita que pueda ser durísima. Si sientes que os está sobrepasando, si el bebé llora mucho o si simplemente quieres una valoración para quedarte tranquilo/a, estamos aquí para ayudarte con un enfoque cercano, respetuoso y basado en evidencia desde la fisioterapia pediátrica en Estepona.


Clínica Integral Pediátrica en Estepona: un espacio para crecer

La Clínica Integral Pediátrica de SAGASALUD Estepona es mucho más que un centro sanitario: es un lugar donde los niños pueden crecer, aprender y desarrollarse acompañados por un equipo comprometido con su bienestar y el de sus familias.

Si buscas un centro que realice un abordaje integral de atención temprana en Estepona o una clínica pediátrica especializada, estaremos encantados de ayudarte.

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